Deja un comentario

Lección 1: La aventura del desciframiento

LA AVENTURA DEL DECIFRAMIENTO

Prfa. Eugenia Muñoz

Cuando decimos la palabra “jeroglíficos” inmediatamente pensamos en un código secreto que oculta verdades exotéricas. Y este mismo pensamiento, esta concepción de la escritura jeroglífica como símbolos portadores de significados secretos, fue la que se mantuvo en el mundo durante más de mil quinientos años.

La escritura egipcia nació el Valle del Nilo en torno al 3.300 a.C. En un principio las inscripciones eran breves anotaciones en etiquetas que informaban del producto contenido en los recipientes: el lugar de procedencia, la fecha de embasado, la calidad del producto… Estas pequeñas inscripciones irán ampliándose a lo largo del tercer milenio hasta configurar el complejo sistema de escritura egipcio que derivará en una escritura sagrada: jeroglíficos (Mdw ntr) y en otra administrativa cursiva: hierático y posteriormente demótico.

A lo largo de más de tres mil años en Egipto se habla egipcio y se escribe en jeroglífico, hierático, demótico y finalmente copto, pero en año 394 d.C se prohíbe la utilización del jeroglífico y esta escritura sagrada deja de utilizarse, se pierden las claves que la decodifican y sus signos se ven como algo secreto, misterioso, oculto y exotérico. Comienza el mito de los jeroglíficos.

EL ENIGMA DE LOS JEROGLÍFICOS (394 -1799)

Muchos son los eruditos que intentan descifrar este “lenguaje secreto” partiendo de premisas equivocadas: el jeroglífico como un código secreto compuesto por cientos de ideogramas (imágenes que representan ideas) que codifican mensajes ocultos.

El primero de nuestros “sabios investigadores” fue un egipcio llamado Horapollon. Este hombre que vivió en Alejandría entre los siglos IV-V (en el mismo momento que se cierra el último templo egipcio y se prohíbe el jeroglífico) escribió un tratado llamado Hieroglyphyca, tratado que, como su propio nombre indica, trataba de  traducir el significado hermético de los signos jeroglíficos.

Este interesante libro llegará a Florencia en 1442 y en 1505, coincidiendo con el nacimiento de la imprenta, se imprimirá llegando sus ediciones hasta los lugares más inesperados. El éxito de las ideas de Horapollon fue tal que en la Italia del Renacimiento surge la emblemática que estará muy vinculada a la heráldica.

Las ideas de Horapollon eran muy interesantes. Este sabio griego-egipcio llegó a tener contacto con los jeroglíficos egipcios antes de su desaparición, y si bien sabía que significaban alguno de los signos desconocía completamente el complejo funcionamiento de la escritura egipcia, dándole a los signos un significado alegórico.

Por ejemplo

sA_hijo

Para Horapollon el pato “significaba hijo ya que los patos aman a sus padres más que ningún otro animal”. Si bien es cierto que el pato es un ideograma que significa hijo, no es menos cierto que también funciona como un fonograma bilítero que se lee hijo (sA). Lo que es sospechoso es la idea de Horapollo de que el pato ame a sus padres más ningún otro animal.

El siglo VXII y XVIII nos deja un rosario de eruditos cuyas ideas siguen redundando en lo mismo: los jeroglíficos son signos que esconden ideas misteriosas.

Primero Kirchen que define la escritura jeroglífica como mística, como un sistema de símbolos y emblemas bajo los cuales se ocultan profundos misterios.

Y después Guines que llega a afirmar que la China había sido una colonia de Egipto, de manera que egipcio y chino estarían emparentados y a partir del segundo traduciríamos el jeroglífico.

En los mismos años otro grupo de eruditos buscan traducir los jeroglíficos por cauces más “científicos” y así Montfaucon aboga por la necesidad de encontrar inscripciones bilingües jeroglífico-griego; Warburton apunta que los jeroglíficos tal vez puedan ser signos fonéticos, idea que completa Zoëga oponiéndose al significado misterioso de los signos egipcios. Y finalmente Barthélemy que apunta la idea de que dentro de los “signos ovales” se escribiría el nombre del rey.

Roseta

EL DESCUBRIMIENTO DE LA PIEDRA DE ROSETTA: 1799

Corría el verano de 1799 cuando un grupo de soldados franceses se encontraba desmontando un muro en Rachid, cerca de la antigua Rosetta, cuando el oficial del cuerpo de ingenieros, Pierre Bouchard, es alertado por un soldado del descubrimiento de una gran piedra negra cubierta de extraños signos. Bouchar, consciente de la importancia del descubrimiento, manda la piedra a Alejandría donde un grupo de especialistas reconoce tres escrituras diferentes: griego clásico, jeroglífico y una escritura cursiva similar a la árabe.

Este pequeño grupo de sabios nunca pudo imaginarse que en esta piedra negra se encontraba la clave que llevaría al desciframiento de una de las escrituras más enigmáticas de la historia.

COMIENZA LA CARRERA POR EL DESCIFRAMIENTO

Tras el desciframiento de los jeroglíficos se esconden cuatro nombres: Sacy, Akerbald, Young y Champollión  y sólo este último, un filólogo competente, amante de la cultura egipcia y alejado de todo prejuicio fue capaz de dar las claves exactas de la escritura jeroglífica: un sistema complicado en el que ideogramas y fonogramas  se unen para codificar una de las lenguas más antiguas y duraderas del mundo.

El gran error de este grupo de sabios fue pensar que tras los signos jeroglíficos se escondían ideas y que sólo en la escritura cursiva y en el jeroglífico utilizado para el nombre de los monarcas (cartuchos) podíamos encontrar símbolos fonéticos.

Este error lo culmina Youg, primer descifrador de la piedra de la Rosetta, quien tras aislar los nombres de los reyes compara las escrituras griega, demótica y jeroglífica dando la primera lectura del nombre de Ptolomeo (monarca titular del edicto escrito en la piedra)

(Lectura: P T OLE MA I OS)

Ptolomeo

Tomas Young continua sus investigaciones al mismo tiempo que Champollión. El británico Youg dispone de más información que Champollion: la piedra de la Rosetta y otras inscripciones como el Obelisco de Phile (con el cartucho de Cleopatra) o la inscripción de la gran puerta de Karnak (con el cartucho de Berenice). Pero esta ventaja no es  aprovechada por el sabio británico quien partiendo tanto de una idea equivocada (los jeroglíficos sólo son alfabéticos en los nombres de reyes extranjeros) como de un método poco riguroso, no llega a ninguna conclusión nueva tras enfrentarse al cartucho de Berenice: (BIR E N I/E KEN)

Berenice

En el año 1818 Young publica sus conclusiones en la Enciclopedia Britanica concluyendo que la escritura jeroglífica es ideográfica y sólo utiliza los signos fonéticos para escribir los nombres extranjeros.

CHAMPOLLION: EL JEROGLÍFICO ES UN SISTEMA COMPLICADO…

Mientras tanto Champollión sigue imparable. El filólogo francés había comenzado el estudio de Egipto tanto por la historia como por la filología y ya en una de sus primeras publicaciones, Egipto bajo los faraones, presenta varias conclusiones interesantes:

La primera, “traduce” el epíteto real  ntr nfr de las inscripciones como “Dios Perfecto”;

Ntr nfr

La segunda comprueba que el plural en Egipto se puede hace repitiendo tres veces el signo:

Ntr  plural  Ntr.w

Entre los 1814 y 1822 y partiendo de la misma teoría que otros investigadores, se esforzará en identificar los diferentes signos de los cartuchos reales griegos comparando la escritura en jeroglífico con la demótica y la hierática.

La metodología será la siguiente: utiliza tanto sus estudios previos como las investigaciones de Young en torno a los nombres de Ptolomeo y Berenice, incorporando a estos el cartucho de Cleopatra, que Young conocía pero no había utilizado, y que, curiosamente, compartía un número de “letras” importante con los nombres de Ptolomeo y Berenice:

Ptolomeo_2 CleopatraBerenice_2

De esta manera Champollion establece un “alfabeto básico”: A, B, K, D, E, K, L, M, N, S, O, P, que comienza a comparar con otros cartuchos griegos: Alejandro, Arsinoe… En 1922 escribe una carta a M. Dancier en la que al mismo tiempo que critica las conclusiones de Young, este fue incapaz de establecer el valor de cada signo, muestra  su propuesta para una lectura fonética de los nombre de los reyes egipcios extranjeros.

Pero Champollion sabía que había más. En el año 1822 se publica el Tomo V de la Descripción del Egipto faraónico, y en ella aparece un buen dibujo de la piedra de Rosetta. Champollion compara el texto jeroglífico con el griego y descubre con a sombro que para 486 palabras griegas hay 1419 signos (a pesar de que la Piedra de Rosetta está mutilada por el lado jeroglífico). Esta observación demuestra su teoría, la escritura jeroglífica podría ser toda ella fonética. La clave para confirmar esta hipótesis estaría en los cartuchos reales anteriores a la conquista.

Ese mismo año, 1822, Champollión recibe un número importante de inscripciones provenientes del templo de Ramses II en Abidos. Entre estas inscripciones se encuentra el cartucho de Ramses y partiendo de sus conocimientos de copto, de religión egipcia y los signos ya descifrados en los cartuchos ptolemaicos, se enfrenta al desciframiento del nombre de un faraón auténticamente egipcio: Ramses II

Ramses

1.- Conocemos el signo s   del nombre de Ptolomeo (Ptolmis) y Champollión sabe que el primer signo es el sol cuyo nombre en egipcio es Ra   (Ra).

Lectura: Ra __ s.

2.- Reconocer el símbolo central que aparece también en Rosetta  .

Champollión compara el texto griego con el signo egipcio y comprueba que este se corresponde con la palabra griega “aniversario”. Champollión sabe que en copto aniversario se dice “hu-micé” (día del nacimiento) se queda con “mice” (nacimiento, nacer) y la aproxima al egipcio clásico: mc>ms.

Lectura: Ra ms s = Ra mes es es = Ramses.

Para comprobar la veracidad de sus investigaciones lee el cartucho de otro gran rey, Thutmosis, aplicando las misma lógica que en el de Ramses:

Tutmosis

Sabe que el dios que encabeza el cartucho es Thot (En egipcio Djwty), el dios de la sabiduría, el signo final es la s de Ptolomeo y el central el bilítero ms, traducción: Thutmes.

Su teoría queda totalmente demostrada los jeroglíficos egipcios son un sistema complicado, escritura figurativa, simbólica y fonética, en un mismo texto, en una misma palabra. Como resumirá en sus Precis:

La escritura jeroglífica comporta ideogramas como Ra o Thot, fonogramas de diferentes tipos: unilíteros o bilíteros, y finalmente signos determinativos y complementos fonéticos.

©Eugenia Muñoz 2013

Compártelo:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: